ARTETERAPIA

Martes 5 de mayo de 2009


UNA INTERPRETACIÓN PSICOSOMÁTICA

 

Uno de los objetivos del “Arte-terapia” es liberar los mecanismos inconcientes creativos capaces de acallar la conciencia, que se manifiesta como “conciencia crítica”: o conciencia autodestructiva, que opera como una negación de nosotros mismos cada vez que intentamos hacer algo. Este exceso de racionalidad nos controla de tal modo que puede conducirnos a una suerte de inmovilidad como es el caso de Ana O. que prueba según Freud que nos podemos enfermar de un modo psicosomático (la mente enferma al cuerpo) La opresión de la conciencia intelectual(lógica formal bi-polar) aparece como mecanismo de censura que nos obliga a comportarnos de manera lógica y racional (civilizada) Esto quiere decir, con un propósito claro y definido, y un sentido de lo que hacemos (principio de razón suficiente) En el caso de la parálisis psicogénica el sistema autónomo inconciente ha sido intervenido, por la conciencia racional, la que, poco a poco va controlando todos los movimientos, considerados irracionales por Ej. El control de la expresión emocional: reprimir el llanto o la rabia. No obstante, si se reprime la emoción, se bloquean, al mismo tiempo los movimientos asociados a dicha emoción. Si reprimimos nuestra sexualidad debido a una moral tradicional, inhibimos los movimientos pélvicos espontáneos. Luego si continuamos en este designio racional, muy pronto habremos bloqueado la marcha (festinación), hasta quedar inmovilizado completamente Por el contrario, cuando caminamos sin estar concientes de que lo hacemos, el movimiento es fluido y natural , pero cuando controlamos la marcha, en intervalos de un paso a otro, y le damos una cierta duración e intensidad, nos sucede lo que al ciempiés, que le preguntaron: “Qué pata movía primero al iniciar la marcha”. El Ciempiés pensó que ¿cuál pata era la que movía al empezar a caminar”. Y desde ese día el Ciempiés no caminó nunca más. Lo mismo pasa con nosotros, somos prisioneros del Control , queremos controlar todo, que terminamos controlándonos a nosotros mismos; y esto, no es otra cosa que inmovilizarnos mediante la racionalización de todas nuestras facultades. La racionalidad nos otorga una respuesta lenta, dado que la información que recibe es preciso procesarla: analizar, sintetizar, comprender, conocer, evaluar. Todas estas funciones hacen que la respuesta motora sea demasiado lenta. La respuesta en lugar de irse directamente a los músculos flectores y efectores que inician el movimiento se queda inmersa en un “mar de dudas”; donde la relación E – R es interrumpida por un exceso de racionalización, mecanismo mediante el cual, el sujeto piensa, antes de actuar de manera espontánea , de modo tal, que el movimiento aparece entrecortado por la mediación de la conciencia racional que controla toda la información que llega al sujeto a través de el sistema sensorial Por EJ. Si quiero dirigirme a un cierto lugar, me quedo pensando en todas las opciones que tengo para llegar a esa parte, lo cual, bastaría el realizar la acción de “Ir”, y no pensar en que tengo que “Ir”. Desde un punto de vista neurológico para que los músculos se muevan es preciso la “inervación muscular”: un músculo se contrae, mientras que el contrario se relaja Mediante un galvanómetro podemos medir los “umbrales de Excitabilidad de las neuronas: encontrar un punto donde la neurona dispara el impulso nervioso Los estímulos que están bajo este umbral no despiertan la sinapsis y la neurona permanece inerte. Al aumentar la intensidad del estímulo del estímulo aplicado, este debe situarse por encima del umbral de excitación. Esto explicaría porque individuos con parkinson reaccionan con mayor eficacia cuando experimentan “situaciones limites”. Un individuo que vive una existencia plana sin riesgo ni aventura, esta condenado a vivir como un sonámbulo, abúlico y apático. El enfermo de parkinson al presentar conductas miedosas es incapaz de enfrentar la vida: xenofobia, miedo a la muerte, miedo al ridiculo, miedo a expresar emociones, miedo a los cambios, miedo a ser el mismo. Las conductas de alto riesgo exigen altos niveles de dopamina (precursora de la adrenalina) El miedo unido a un exceso de racionalización es el enemigo mas devastador del sistema dopaminérgico. Actúa de manera solapada, a través de la desconfianza, la inseguridad, la indecisión, las expectativas catastróficas. El miedo es siempre una reacción a priori ante una situación que se nos viene encima e intentamos evitar, el miedo nos imposibilita, nos paraliza, nos hace prisioneros de la “no-acción”. El miedo unido al exceso de racionalizacion nos encierran en un círculo vicioso, del cual resulta, sino imposible salir

 

 

 

www.parkinson.cl © 2008 - Todos los derechos reservados
Arturo Prat 1341 Barrio Av. Matta, Santiago - Fono: 5557716 - 5545724 - Centro Médico: 5440231